La iluminación en el automóvil (Capítulo 1)

Capítulo 1

Alineamiento proxi en un JEEP Renegade

Cuando conducimos necesitamos tener la mejor percepción posible de nuestro entorno.  Una buena iluminación nos ayudará a percibir mejor lo que ocurre a nuestro alrededor, así que vamos a dedicar una serie de capítulos a entender, y mejorar en lo posible, los sistemas de iluminación, señalización e información de nuestro vehículo.

Primero tenemos que comprender bien un par de características de la luz: su intensidad y su temperatura. Todos nos hemos fijado que los faros principales de los coches emiten una luz que va de un color amarillento a otro azulado dependiendo del tipo de faro: esto es a lo que se le llama temperatura de color de la luz y se mide en grados Kelvin, o abreviadamente ‘K’.

La temperatura de color de la luz solar es de unos 5.500 K, que es lo que consideramos luz blanca. Una temperatura superior irá cogiendo un color azul, mientras que una inferior tenderá al amarillo-naranja.

Empecemos por las temperaturas más altas: Vamos a denominar luz azul a aquella luz con una temperatura de color superior a la de la luz solar, blanca a la que es aproximada a la luz solar y amarilla a la inferior, aunque esta clasificación tan simple tiene sus matices.

La luz azul o luz visible de alta energía es la apropiada para aumentar el contraste de los objetos iluminados, por lo que muchos la consideran la adecuada para conducir.

Este tipo de iluminación es la que nos encontramos en los faros de tipo LED y todos vemos que, efectivamente, la luz es potente y azulada. La zona iluminada está muy bien contrastada, pero el salto entre zonas iluminadas y oscuras es muy grande.

Actualmente la ‘luz azul’ es objeto de debate, ya que algunos especialistas la consideran perjudicial. Javier Sebastián Carmona, óptico-optometrista colegiado nº 8783 escribe en su blog lo siguiente:

“Nuestros ojos están formados para modular la luz azul que nos llega. Precisamente, el cristalino y el pigmento macular poseen una tonalidad amarillenta para filtrar parte de este tipo de luz antes de llegar a las células fotosensibles de la retina. Hay científicos que creen que esto no es suficiente y que deberíamos “ayudar a filtrar” esta luz con filtros de absorción selectiva y/o lentes de contacto amarillas.

En una posición opuesta se encuentran aquellos expertos que la consideran necesaria porque mejora nuestro ánimo y promueven el uso de lámparas con mayor luz azul, sobre todo en personas mayores que necesitan mayor flujo luminoso. Si se quita o reduce la presencia de tonalidades azules, las escenas se vuelven menos vivas.

En mi opinión, no debemos vivir con miedo a la luz azul y estar sobreprotegiéndonos de ella. Ahora bien, en algunas retinas patológicas, filtrar la longitud de onda corta en determinadas circunstancias y para algunos objetivos visuales va a mejorar cualitativamente la visión, porque vamos a reducir el deslumbramiento producido por los fenómenos de dispersión y fluorescencia.”

El siguiente tipo de luz es la luz ‘blanca’, que es la que tiene una temperatura de luz próxima a la del sol. Esta es la típica luz que proporcionan los faros de descarga de gas o de xenón. La luz es más natural, aunque adolece de la falta de contraste, precisamente el contraste es una de las virtudes de la luz azul.

Viendo esto, nos inclinamos a pensar que lo idóneo sería disponer de una iluminación de carretera de 5.500 K o superior, cosa que es cierta si el tiempo es bueno y no hay niebla ni lluvia, ya que, si viajamos bajo la lluvia o rodeados por la niebla la cosa cambia.

Con lluvia o niebla la luz blanca se puede volver contra nosotros debido a su menor capacidad para atravesar las gotas de agua que la luz amarilla, así que la luz se refleja y dispersa más, por lo que parte de ella nos deslumbrará. Si además tenemos una mala regulación de los faros podemos sufrir un deslumbramiento de nuestras propias luces.

Ese es el motivo por el que los actualmente casi olvidados faros antiniebla se sitúan en una posición más baja y, por lo menos antiguamente, eran de color amarillo. La luz amarilla mejora la penetración en el agua y reduce el deslumbramiento. Si encima colocamos los faros en posición baja y orientados hacia el suelo obtendremos una mejor visión en lluvia o niebla y menor deslumbramiento. Así que poner unas buenas luces amarillas en los faros antinieblas mejorará su rendimiento cuando necesitemos disponer de ellos.

El color amarillo adecuado para la iluminación antiniebla tiene nombre propio, se denomina “Amarillo Selectivo”. Todavía podemos verlo en las luces principales de coches que compiten en algunas categorías en pruebas deportivas como las 24 Horas de Le Mans.

El color amarillo selectivo se obtiene al eliminar las longitudes de onda azules. La luz azul no atraviesa las gotas de agua en suspensión y se dispersa en todas direcciones, produciendo molestos reflejos al conductor. Además el color azul intenso produce deslumbramientos y cansancio ocular al fijar la vista en él. El problema es la dificultad de fabricar auténticas bombillas que iluminen en el color amarillos selectivo, así que si nos decidimos por utilizarlas hemos de asegurarnos que el color que emitan sea realmente el amarillo selectivo, ya que muchas de las bombillas “amarillas” que se comercializan no cumplen en absoluto esa prerrogativa. Muchas bombillas “amarillas” no filtran bien los azules, así que lo único que logramos es perder capacidad lumínica.

Este es el motivo por el que la luz amarilla ha caído en desuso, Filtrar la luz blanca hace que se pierda como mínimo un 15 por ciento de su intensidad.

Además, la Normativa actual nos impide poner faros con iluminación de color amarillo selectivo como luz principal, algo que en Francia, por ejemplo, era obligatorio hasta 1993. Actualmente es obligatorio que todos los faros principales sean de color blanco. Por tanto, las luces de color amarillo selectivo sólo se permiten en los faros antinieblas. Recordad esto al pasar la I.T.V..

En el próximo capítulo trataremos sobre los diferentes tipos de faros y de la cantidad de luz con la que podemos iluminar la carretera. ¡No os lo perdáis!

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  1. Cómo saber la potencia lumínica homologada de vuestros faros. – CHARLAMOTOR.COM

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